¿Por qué algunos deportistas se lesionan y otros no?
Una lesión deportiva rara vez tiene una sola explicación. Un cambio brusco en la carga de entrenamiento, una lesión previa, la fatiga, una capacidad física insuficiente o las exigencias propias de una disciplina pueden coincidir y aumentar el riesgo. Por eso, prevenir no consiste únicamente en calentar antes de entrenar ni en corregir un movimiento aislado: requiere comprender a la persona, el deporte que practica y el contexto en el que se mueve.
Desde los fundamentos de la fisioterapia del deporte, la prevención empieza por observar, evaluar y tomar decisiones con criterio. El objetivo no es prometer que nunca ocurrirá una lesión (algo que no puede garantizarse), sino reconocer factores modificables, actuar oportunamente y revisar si las estrategias implementadas están funcionando.
1. Entender la lesión como un fenómeno multifactorial
Las lesiones musculoesqueléticas pueden relacionarse con sobreuso, ejecución de movimientos, desequilibrios musculoesqueléticos y aptitudes físicas que no responden todavía a las demandas de la actividad. Estos elementos no actúan de forma aislada: pueden interactu
ar con factores externos, como la superficie, el calendario competitivo, el equipamiento o las exigencias de la sesión.
Pensemos en una futbolista que aumenta de manera importante sus entrenamientos, viene de una lesión muscular y presenta fatiga al final de la semana. No sería adecuado atribuir un eventual problema solo a la carga o solo a su fuerza. La evaluación debe integrar antecedentes, exposición al esfuerzo, síntomas, capacidades físicas y demandas del juego.
2. Conocer el deporte antes de proponer soluciones
No se previene igual en atletismo, fútbol, baloncesto o levantamiento de pesas. Cada disciplina combina de forma diferente la velocidad, los saltos, los cambios de dirección, el contacto, la repetición y los periodos de recuperación. Antes de seleccionar pruebas o ejercicios, el fisioterapeuta debe caracterizar el deporte y la población: ¿qué lesiones se reportan?, ¿en qué región corporal ocurren?, ¿con qué mecanismo aparecen?, ¿qué tan graves son y cuánto limitan la participación?
Registrar esta información permite priorizar necesidades reales en lugar de aplicar una batería idéntica a todos. La estructuración del modelo TRIPP como constructo en la intervención del fisioterapeuta del deporte en campo se establece tomando en cuenta los siguientes componentes: revisar literatura especializada, consultar reportes previos de lesiones, identificar necesidades, observar la actividad, analizar la etiología y el mecanismo, establecer parámetros de referencia y diseñar estrategias preventivas.
3. Evaluar capacidades relevantes, no acumular pruebas
La evaluación debe responder una pregunta concreta y ayudar a tomar decisiones. Según las demandas del deporte y los antecedentes de la persona, pueden considerarse el rango de movimiento, la fuerza, el control neuromuscular, la estabilidad lumbo-pélvica, la tolerancia a tareas específicas y la calidad de ejecución. Ninguna prueba aislada permite predecir con certeza quién se lesionará; los resultados deben interpretarse junto con la historia clínica, los síntomas y la exposición deportiva.
Por ejemplo, si un deportista muestra una diferencia de fuerza entre extremidades, el dato merece contexto: ¿es consistente?, ¿afecta una tarea importante?, ¿se acompaña de dolor o de una lesión previa?, ¿cambia con la fatiga? La decisión clínica debe integrar mediciones y observación funcional, evitando convertir un número en un diagnóstico o en una sentencia sobre el riesgo.
4. Convertir la evaluación en un plan preventivo
Una estrategia preventiva útil combina acciones coherentes con los hallazgos y con las exigencias de la disciplina. Puede incluir ejercicios progresivos de fuerza, tareas de equilibrio y control neuromuscular, práctica técnica, preparación específica para saltos o cambios de dirección, y ajustes razonados de la carga y la recuperación. La selección y dosificación deben individualizarse; no existe una rutina universal que garantice prevenir todas las lesiones.
La progresión importa. Si una persona no tolera todavía una tarea exigente, conviene adaptar su dificultad y aumentar la demanda de forma gradual, observando la respuesta durante la sesión y después de ella. La prevención tampoco termina al entregar una lista de ejercicios: requiere explicar el propósito, facilitar la adherencia y coordinar el trabajo con el deportista, el entrenador y los demás profesionales implicados.
5. Monitorear, medir y mejorar
Un programa preventivo necesita seguimiento. Registrar molestias, lesiones, días de participación restringida, exposición al entrenamiento y respuesta a las cargas ayuda a reconocer tendencias y valorar si las medidas están siendo útiles. Si aparecen nuevos síntomas o aumenta la frecuencia de molestias, el equipo debe revisar el plan en lugar de mantenerlo por inercia.
El enfoque de prevención presentado destaca que las intervenciones deben formularse desde la práctica basada en evidencia, donde se logre evaluar su eficacia e identificar barreras para su aplicación en el contexto real. Una estrategia que funciona en condiciones controladas puede necesitar ajustes para ser viable en un club, una escuela deportiva o un equipo con tiempos y recursos limitados.
¿Qué puedes hacer desde hoy?
- Comunica temprano el dolor persistente, la sensación de inestabilidad o una caída inusual del rendimiento.
- Evita aumentar de forma abrupta la exigencia sin considerar la preparación y la recuperación.
- Cumple el programa de fuerza y control motor diseñado para tus necesidades y tu deporte.
- Comparte con el equipo de salud los antecedentes de lesión y los cambios recientes en entrenamiento.
- Revisa periódicamente los resultados con un profesional; ajusta el plan según la evolución.
Prevenir es un proceso, no una promesa
La fisioterapia del deporte aporta una forma organizada de pensar la prevención: estudiar el deporte, identificar factores relevantes, evaluar capacidades, intervenir de manera individualizada y comprobar los resultados. El objetivo no es solo mitigar el riesgo de lesión, sino reducir los factores modificables y favorecer una participación más segura de deportista en su contexto.
Si practicas deporte y tienes dudas sobre cómo preparar tu cuerpo para sus exigencias, consulta con un fisioterapeuta del deporte. Una valoración global del rendimiento deportivo puede ayudarte a priorizar objetivos y construir un plan preventivo acorde a tus condiciones físicas y proyectos competitivos.
Visita nuestra página web para más información.
Referencias
- Bahr, R., Clarsen, B., Derman, W., et al. (2020). International Olympic Committee consensus statement: methods for recording and reporting of epidemiological data on injury and illness in sports 2020. Orthopaedic Journal of Sports Medicine, 8(2). https://doi.org/10.1177/2325967120902908
- Cos, F., Cos, M. Á., Buenaventura, L., Pruna, R., & Ekstrand, J. (2010). Modelos de análisis para la prevención de lesiones en el deporte. Estudio epidemiológico de lesiones: el modelo UEFA en el fútbol. Apunts. Medicina de l’Esport, 45(166), 95–102.
- Finch, C. (2006). A new framework for research leading to sports injury prevention. Journal of Science and Medicine in Sport, 9(1–2), 3–9.
- Huxel Bliven, K. C., & Anderson, B. E. (2013). Core stability training for injury prevention. Sports Health, 5(6), 514–522.
Notas editoriales para publicación en el blog ECR
- Intención de búsqueda atendida: explicar cómo prevenir lesiones deportivas con pasos prácticos y comprensibles.
- Enlace interno sugerido: añadir, si existe, un enlace ECR a contenidos sobre fisioterapia del deporte del programa.
- Imagen sugerida: fotografía de una evaluación funcional o de un calentamiento supervisado; incluir texto alternativo descriptivo, por ejemplo: “Fisioterapeuta del deporte evalúa el control del movimiento de una atleta”.









