Pérdida de olfato y gusto: una gran preocupación poscovid

Columna de Julieth Ramírez Pérez, fonoaudióloga – docente de práctica clínica de la Escuela Colombiana de Rehabilitación


Los sentidos del olfato y el gusto permiten al cerebro integrar información valiosa. Sólo por nombrar algunos ejemplos, el cerebro es capaz de almacenar olores y sabores para reconocerlos en una siguiente ocasión, al igual que puede asociarlos entre sí, para que ante un olor determinado se obtenga un recuerdo gustativo o viceversa, y más sorprendente aún, es posible recordar situaciones emotivas a partir de un olor o sabor particular.

pérdida de olfato y gusto

Sin embargo, es de tener en cuenta que la sinergia entre estos sentidos y funciones cerebrales permiten no sólo la identificación y asociación de información placentera, sino que también actúan como alarmas de defensa ante situaciones de peligro.

De acuerdo con lo anterior, es inevitable pensar en las implicaciones que tiene para una persona perder la capacidad de percibir olores o sabores de forma sorpresiva, como se ve con tanta frecuencia tras la aparición del COVID-19[1]. Tanto expertos como la comunidad en general se han interesado en conocer el impacto que tiene la anosmia (nombre clínico que se da a la pérdida de olfato) y la ageusia (como clínicamente se le conoce a la pérdida del gusto), síntomas que, como lo refieren Spinato G, et al. (2020), son algunas de las manifestaciones relacionadas con el coronavirus de reciente aparición.

Una investigación realizada por Barón-Sánchez J et al. (2020) reveló que, en una muestra de 31 pacientes con PCR positivo, 19 mujeres y 12 hombres con edades entre los 25 y los 72 años, el 83,9% refirió anosmia y ageusia, mientras que un 3,2% de los participantes presentaba anosmia y el gusto conservado y el 12,9% restante presentaba síntomas de disminución de percepción olfatoria (hiposmia) asociada a trastornos en la percepción de los sabores (disgeusia).

Ahora bien, dichos síntomas no se deben tomar a la ligera ya que pueden ser un aviso temprano de infección por COVID-19 y mantener sus efectos a largo plazo.  Gran parte de los pacientes tienen una recuperación completa de estos trastornos en poco tiempo, sin embargo, en un grupo reducido de pacientes persiste un déficit olfatorio en grado variable. Por otra parte, los pacientes que han desarrollado trastornos olfativos o gustativos súbitos en asociación de síntomas virales leves, en el contexto de pandemia por COVID-19, son, con una alta probabilidad, sujetos que han contraído la enfermedad. Por lo que estos síntomas deberían ser reconocidos por las autoridades sanitarias para el control de la propagación del virus en fase temprana. (Barón-Sánchez J et al. 2020).

Tras un estudio de sistematización de las evidencias científicas disponibles, relacionadas con alteraciones del olfato y gusto producidas por SARS-CoV-2, García-Pérez A, et al. (2021) afirman que: La anosmia y, secundariamente, la ageusia y otros trastornos del olfato y gusto, son frecuentes en personas con COVID-19, incluso en ausencia de síntomas nasales, pudiendo aparecer de forma súbita, y que es posible considerarlos como síntomas de alerta temprana de infección. Además, Bouza E, et al. (2021), concluyen que las disfunciones del olfato y el gusto pueden prolongarse durante meses, haciendo parte de las manifestaciones del síndrome poscovid.[2]

¿Cuál es el peligro y qué se debe hacer?

La anosmia/hiposmia implica para muchos pacientes un mayor riesgo en su vida diaria, pues el medio en el que nos desenvolvemos está lleno de olores que colaboran a nuestra seguridad, esto se hace evidente cuando percibimos el aroma a gas o el olor del humo, situaciones que deberían alarmarnos que algo más está sucediendo, pero en el caso de los individuos que sufren alteraciones olfatorias, no logran notar estas señales, por lo que podrían ser víctimas de intoxicaciones por gases e incluso ingerir alimentos en mal estado al no darse cuenta por medio del sentido del olfato que el producto pudiese estar descompuesto. (Sepúlveda V, Waissbluth S, González C. 2020)

Igualmente, Clerici R, Frossard V, Soler G. (2016) indican que las carencias en estos sentidos no sólo pueden llevar a envenenamiento por alimentos en mal estado o una sobre exposición a agentes ambientales perjudiciales para la salud, que de otro modo podrían ser detectados por el gusto y el olfato, sino que también se reduce el placer y el sabor de los alimentos y bebidas ingeridas ya que el gusto se complementa en un 80% con el sentido del olfato, y junto a las sensaciones trigeminales, textura, temperatura y viscosidad, dan paso a lo que se denomina SABOR. Razón por la que algunas personas pueden experimentar bajas de apetito e ingesta de alimentos.

Lo anterior sugiere, que no prestar atención a las alteraciones del olfato y el gusto puede hacer que, como prolongación de los efectos poscovid, la vida se encuentre en riesgo por envenenamiento, tóxicos, pérdida del apetito que puede llevar a desnutrición, entre otros; por lo que se hace urgente tomar acciones de rehabilitación. Es así, como la OMS (2020) expone que dentro de la atención poscovid, debe asegurarse una rehabilitación multidisciplinaria en la que los pacientes puedan ser atendidos por profesionales cuyas capacidades se ajusten a sus necesidades, incluyendo allí a los fonoaudiólogos o logopedas.

Rehabilitación olfatoria tras el COVID | Clínica CEMTRO

Teniendo en cuenta la gran afectación devenir de las alteraciones olfatorias y gustativas poscovid, el llamado es a generar acciones oportunas y pertinentes de rehabilitación.  Si la pérdida del olfato persiste durante varias semanas después de la resolución de otros síntomas de COVID-19, debe existir preocupación por la pérdida del olfato persistente. Además, al menos un estudio de entrenamiento olfativo encontró que los pacientes que recibieron el mayor beneficio del entrenamiento fueron aquellos con pérdida del olfato durante menos de 12 meses. Por lo tanto, tiene sentido comenzar el entrenamiento olfativo tempranamente.

Soler ZM, Patel ZM, Turner JH, Holbrook EH. (2020) sugieren la terapia de rehabilitación olfatoria como recomendable para la rehabilitación olfatoria de índole viral como se relaciona con la presentada por COVID-19. Afirmación con la que concuerdan Clerici R, Frossard V, Soler G. (2016), quienes realizaron un estudio de rehabilitación fonoaudiológica del olfato y gusto, mediante la estimulación integral multisensorial, logrando que 5 de 7 pacientes alcanzaran progresos significativos con el tratamiento.

En conclusión, es evidente que dentro de las secuelas de COVID-19 se encuentran las alteraciones del gusto y el olfato, como factor predisponente de otras manifestaciones que atentan contra la salud y la vida de las personas que lo padecen. Por tal motivo, es de vital importancia reportar y tomar acciones de rehabilitación oportuna, para las que se encuentra a disposición el profesional en fonoaudiología, idóneo para realizar la estimulación sugerida por investigadores y cumpliendo con el llamado de la OMS a participar de forma multidisciplinaria.


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Referencias

Barón-Sánchez J, Santiago C, Goizueta-San Martín G, Arcac R, Fernández R. (Julio 2020). Afectación del sentido del olfato y el gusto en la enfermedad leve por coronavirus (COVID-19) en pacientes españoles. Rev Neurología 35(9): 633-638.

Bouza E, Cantón R, De Lucas P, García-Botella A, García-Lledó A, et al. (Marzo, 2021). Síndrome post-COVID: Un documento de reflexión y opinión. Revista Española de Quimioterapia;34(4): 269-279.

Clerici R, Frossard V, Soler G. (2016). Abordaje integral en la rehabilitación funcional del olfato y del gusto desde un enfoque fonoaudiológico. Rev FASO, 23 – No 1.

García-Pérez A, Sánchez-Figueras Y, Hernández-Navarro M, Sánchez-García A, Sánchez-García F. (Marzo-abril 2021). Disfunciones quimiosensoriales del olfato y el gusto provocadas por el SARS-CoV-2. Revista información científica Volumen 100 No. 2.

Organización Mundial de la Salud. (2020). Manejo clínico de la COVID-19. Recuperado de: https://apps.who.int/iris/bitstream/handle/10665/332638/WHO-2019-nCoV-clinical-2020.5-spa.pdf

Sepúlveda V, Waissbluth S, González C. (2020). Anosmia y enfermedad por Coronavirus 2019 (COVID-19): ¿Qué debemos saber?. Rev. Otorrinolaringol. Cir. Cabeza Cuello 2020; 80: 247-258

Soler ZM, Patel ZM, Turner JH, Holbrook EH. (Jul. 2020). A primer on viral-associated olfactory loss in the era of COVID-19. Epub  10(7):814-820. doi: 10.1002/alr.22578.

Spinato G, Fabbris C, Polesel J, Cazzador D, Borsetto D, Hopkins C, et al. (Mayo, 2020). Alterations in Smell or Taste in Mildly Symptomatic Outpatients With SARS-CoV-2 Infection. JAMA Volume 323, Number 20.

[1] La COVID-19 es un coronavirus de reciente aparición, denominado SRAS-CoV-2, que se identificó por vez primera en Wuhan (China) en diciembre de 2019.

[2] El Síndrome Post COVID, es el nombre que le ha dado la Organización Mundial de la Salud (OMS) a estas secuelas persistentes del COVID-19 en personas ya recuperadas.

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