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Los profesores o la IA: batalla por la construcción de significados en el salón de clase

integración IA en el aula de clases

El salón de clase del siglo XXI ha dejado de pertenecer a la sociedad disciplinaria descrita por Foucault (1975) que se caracteriza por vigilar, controlar y castigar desde el espacio cerrado de la clase. Con el tiempo, el control se desplazó hacia lo que Deleuze (2006) denomina sociedades de control, donde las instituciones y las tecnologías participan activamente en la regulación de la vida social.

Hoy, este tránsito se enmarca en la sociedad de la información asociada a Castells (2000). Estamos ante un escenario en que el aula convive con múltiples fuentes de información, mediaciones digitales y nuevas dinámicas de atención y sentido.  

Preguntas clave: ¿cómo se construye el significado cuando entra la IA?

Este contexto abre preguntas de fondo: ¿cómo influye la tecnología en la forma como los estudiantes significan los conocimientos en clase? Y, de manera concreta, ¿la inteligencia artificial (IA) es una herramienta al servicio de lo humano?

Los “Daitasta” (por el Bigdata, también sociedad de la información), como los describe Han (2022), consideran la tecnología y la IA como la herramienta que permite a lo humano un intercambio eficaz de información, omnipresente y que a su vez plantea formas diferentes de significar, que presenta un método que se distancia de la forma de comprensión humana.

¿Qué entendemos por significado y aprendizaje significativo?

Ahora bien, para hablar de significado en el aula, es posible rescatar lo expuesto por Ausbel (1983), quien asocia el aprendizaje significativo con lo que ocurre cuando el estudiante relaciona conocimientos previos con nuevos contenidos, modificando la comprensión en sus estructuras cognitivas y favoreciendo una retención más duradera.

Desde aquí surge una pregunta clave: ¿la tecnología de información significa el aprendizaje? Lo que se plantea en este escrito es que no, literalmente. Pero esto no debe tranquilizar, porque lo que la tecnología hace va más allá: crea, construye nuevas formas de conocimiento, es decir, no es una herramienta (Han, 2022; Xun, 2025).

El método de la IA para construir información en el aula

1. Una arquitectura que se materializa en pantalla

El proceso se sostiene en una arquitectura (por ejemplo, las redes sociales) que se concreta en una pantalla y tiene al celular como el dispositivo predominante. Allí, la relación sujeto – objeto se coproduce en un acoplamiento y ensamble humano – pantalla, que en el salón de clase es usada como cuerpo – interfaz para modular la conciencia del estudiante.

2. Pantalla y consumo rápido

La pantalla – vidrio construye una realidad artificial que, en contraste con la teoría de Ausbel, tiende a favorecer un consumo pasivo de respuestas. En lugar de integrar activamente los contenidos a procesos cognitivos, el estudiante puede limitarse a recibirlos.

En consecuencia, el significado se convierte en olvido. La rapidez y el volumen de la información pueden debilitar la actitud constructiva, y con ello reducir el tiempo necesario para comprender, relacionar y retener.

3. Realidad algorítmica

Luego se crea una realidad virtual producida por el algoritmo. Por un lado, perfila al usuario; por el otro, puede sumergirlo en dinámicas centradas en la satisfacción de placeres o necesidades individuales por responder mediante el consumo.

En el ámbito académico, esto puede expresarse como consumo de tareas, planeaciones o lo que se requiera, generando una brecha mayor y transformando la relación con el conocimiento.

4. Un lenguaje y una racionalidad distintos

El algoritmo tiene su propio lenguaje y racionalidad. La comunicación no se entiende como acción humana, que requiere tiempo de reflexión. Por el contrario, es veloz e ilimitada, difícil de comparar con los ritmos humanos de comprensión. Sobre todo, si se asocia la razón, ubicada única y exclusivamente en el músculo del cerebro.

5. Cuando lo humano termina trabajando para el algoritmo

Así las cosas, se plantea una inversión inquietante: lo humano trabaja para el algoritmo, porque está hipnotizado. Es decir, al no ser una herramienta, sino productor de realidad, lo humano se suple a la IA. Somos “objetos de “y “sujetos a” la sociedad de la información; no hay significación, hay tránsito de información.

¿Hay salida? Resignificar como acción humana

El panorama parece desesperanzador, pero necesario para tensionar la “era de la positividad” y la idea de que todo está bien. Reconocer esta realidad reta a profesores a resituar la significación.

Aunque estemos sujetos a una sociedad de la tecnológica, debemos entender que la tecnología no define la vida por completo. Resignificar sigue siendo una acción humana con diversidad de aristas, que permiten que lo humano tenga lugar.

Escrito por:
Alejandro Ibáñez Bonilla
Profesor de Ciencias Transversales de la ECR

Referencias

  • Ausubel, D. (1983). Teoría del aprendizaje significativoFascículos de CEIF1(1-10), 1-10. Castells (2000)
  • Deleuze, G. (2006). Postdata sobre las sociedades de control. Revista de teoría del arte, (14/15), 183-189.
  • Foucault, M. (2014). Vigilar y castigar: nacimiento de la prisión. Siglo XXI Editores
  • Han, B. C. (2022). Infocracia: La digitalización y la crisis de la democracia. Taurus.