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Hipertensión arterial en Colombia: las cifras y el papel de la estadística en la prevención cardiovascular

En Colombia, 6.703.467 personas con hipertensión arterial fueron reportadas a la Cuenta de Alto Costo (CAC) durante el periodo 2025, comprendido entre el 1 de julio de 2024 y el 30 de junio de 2025. La entidad confirmó esta cifra en agosto de 2026. Es un dato que permite dimensionar cuántas personas diagnosticadas requieren seguimiento y atención.

A continuación, revisamos qué miden esas cifras, qué no permiten concluir y cómo se usa la estadística para estimar el riesgo cardiovascular de una persona.

¿Por qué es importante controlar la hipertensión?

Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la hipertensión puede transcurrir sin síntomas mientras daña los vasos sanguíneos. Cuando no se controla, aumenta el riesgo de infarto y de accidente cerebrovascular (ACV). Controlar la presión ayuda a reducir ese riesgo, aunque el cuidado también debe considerar otras condiciones de salud.

¿Qué dicen las cifras de las Cuentas de Alto Costo?

Qué mide el registro y qué no

El registro de la CAC describe personas con diagnóstico reportado. No representa el número de casos nuevos del año ni permite conocer cuántas personas tienen hipertensión sin diagnosticar. Esta distinción es necesaria para interpretar las cifras.

Perfil de la población y control de la presión arterial

Otros resultados publicados por la CAC con motivo del Día Mundial de la Hipertensión 2026 permiten conocer el perfil de la población registrada y el control alcanzado:

Dato de Colombia para el periodo 2025Resultado
Mujeres entre las personas reportadas con hipertensión59,72 %
Edad promedio de las personas reportadas64 años
Indicador nacional de control de la presión arterial64,90 %
Indicador de control en el régimen contributivo66,87 %

El indicador de control considera una presión inferior a 140/90 mmHg en la medición más reciente de los últimos seis meses, según el boletín de la CAC.

La brecha entre regímenes

Entre los regímenes contributivo y subsidiado hay una diferencia de 7,15 puntos porcentuales, calculada con los valores publicados por la CAC. Este hallazgo orienta preguntas sobre el seguimiento y la atención, pero por sí solo no explica las causas de la brecha. Los porcentajes nacionales tampoco permiten calcular el riesgo de una persona particular.

¿Cómo se estima el riesgo cardiovascular?

Además de describir a la población, la estadística permite estimar la probabilidad de presentar un evento cardiovascular en un plazo determinado. Para ello, los modelos de predicción combinan información individual, como edad, presión arterial, tabaquismo, diabetes y colesterol, según la herramienta utilizada. Su desarrollo y evaluación requieren observar qué eventos ocurren durante el seguimiento.

Un ejemplo: la calculadora HEARTS

Un ejemplo es la calculadora HEARTS de la Organización Panamericana de la Salud. Basada en las tablas de la OMS, estima el riesgo a diez años de infarto, ACV o muerte cardiovascular, y contempla a los países de las Américas, incluida Colombia. Su función es apoyar las decisiones del equipo de salud.

Lo que muestra la evidencia obtenida en Colombia

Un estudio publicado en la edición 2025 del European Journal of Preventive Cardiology comparó seis modelos de predicción en 3.802 participantes de la cohorte PURE-Colombia, un grupo de personas seguidas a lo largo del tiempo. Tenían entre 40 y 69 años y no presentaban  enfermedad cardiovascular al inicio. La muestra incluía personas con y sin hipertensión. Durante un seguimiento promedio de 13,2 años se registraron 234 eventos cardiovasculares mayores.

Los investigadores encontraron que varios modelos sobreestimaban el riesgo y propusieron ajustes para acercar las predicciones a lo observado. El resultado muestra por qué es necesario comprobar cómo funciona una herramienta en la población donde se utilizará. Estos 234 eventos corresponden a la cohorte estudiada, no a una cifra nacional anual.

De los datos a una mejor atención

En la práctica, una estimación de riesgo puede ayudar a priorizar el seguimiento y conversar con cada paciente sobre las medidas preventivas. La probabilidad calculada expresa incertidumbre: no determina que una persona sufrirá un infarto ni garantiza que estará libre de él. Su interpretación debe acompañarse de una valoración clínica.

Para Colombia, integrar estadísticas confiables y modelos evaluados en su población ofrece una oportunidad para orientar mejor la atención. El beneficio depende de convertir esa información en acciones: facilitar los controles, apoyar la continuidad del tratamiento y promover hábitos que ayuden a controlar la presión. Medir el riesgo cobra sentido cuando permite cuidar mejor a las personas.

Si te interesa profundizar en cómo se analizan e interpretan datos como estos para apoyar decisiones en salud, te invitamos a conocer la especialización en Analítica de Datos en Salud de la Escuela Colombiana de Rehabilitación (ECR)

Fuentes

Escrito por:
Diana Paola Ahumada
Coordinadora de la especialización en Analítica de Datos en Salud de la ECR