¿Cómo afecta el síndrome poscovid nuestro día a día?


Readaptación ocupacional del paciente con síndrome poscovid

Por: Mary Dayana Tovar, docente de la Escuela de Terapia Ocupacional de la ECR


La llegada del Covid-19 al mundo ha generado múltiples cambios en la forma de vida de las personas, desde los hábitos de cuidado que adoptamos para la prevención y protección del virus como el vivir en aislamiento y aumentar los protocolos de higienización, modificar las formas de trabajo y estudio y las restricciones sociales.

Los cambios emocionales también son significativos en las personas, familias y grupos sociales que han perdido a alguien cercano durante esta pandemia, como en quienes se contagiaron y experimentaron la enfermedad que genera el virus Sars-cov-2 en cualquiera de sus niveles de complejidad, y es importante decir que, desde la práctica se ha visto que muchas de las personas que lograron superar esta enfermedad, les  ha tomado alrededor de 3 y 6 meses para recuperarse de los síntomas que les dejó el virus o que padecieron el síndrome poscovid y alrededor de un año en quienes debieron superar el  síndrome post cuidados intensivos (UCI) y retomar sus actividades de la vida diaria.

Y es que, la recuperación del covid-19 no termina cuando la prueba sale negativa, por lo menos para la mayoría de las personas que se han recuperado de esta enfermedad, muchos refieren que algunos síntomas persisten y lo atribuyen a secuelas definitivas que les dejó el virus, o temen haberse vuelto a contagiar, sin embargo, la persistencia de los signos y síntomas del COVID-19 como la fatiga, malestar general, tos, dolor de cabeza y de espalda, disnea (dificultad respiratoria), debilidad muscular, problemas de memoria, atención y alteración de otras funciones cognitivas entre otros,  se le conoce como el síndrome poscovid-19.

Sentimientos de angustia, ansiedad y preocupación refieren los pacientes con síndrome poscovid-19 dado que a pesar de haber superado de la enfermedad continúan presentando muchas dificultades para retomar sus actividades y la autonomía para llevar a cabo su autocuidado,  trabajo y estudio y demás actividades de la vida diaria de las que no pueden participar por las alteraciones que presentan en su desempeño ocupacional a raíz de este síndrome.

La terapia ocupacional ha jugado un papel muy importante durante la pandemia como lo han hecho las demás disciplinas del área de la salud. El manejo temprano en la UCI ha mostrado una gran competencia en acciones desde el enfoque biopsicosocial para prevenir y mitigar las consecuencias funcionales de los pacientes que han requerido atención en hospitalización y periodos prolongados de inmovilización en el manejo de los síntomas propios de la enfermedad.

Justamente los terapeutas ocupacionales han reconocido la importancia que recobra el síndrome Post-covid-19 al notar evidentes alteraciones en el desempeño ocupacional de personas que antes de contagiarse por este virus presentaban estados completamente funcionales.

Se llama desempeño ocupacional a la capacidad que tiene una persona para realizar y terminar una actividad específica y relacionada con la interacción de esa persona con su entorno, en otras palabras, todas las actividades que nos llevan a la participación en la ocupación y en las áreas ocupacionales las cuales son el autocuidado (como el vestirse, bañarse, peinarse, comer, acicalarse etc.), las actividades instrumentales, trabajo, educación, actividades de descanso y sueño, ocio y participación social,  y muy importante, a la obtención de nuestra condición de salud, por lo tanto cuando una persona se ve limitada para realizar alguna de sus actividades importantes y seleccionadas su condición de salud puede verse afectada.

Justamente al reconocer las alteraciones que el síndrome poscovid-19 genera y prolonga sobre el desempeño ocupacional de las personas “recuperadas” es que el terapeuta ocupacional se ha preocupado por acompañar la readaptación ocupacional de los pacientes para que puedan mejorar  su capacidad de participación al recobrar  su autonomía e independencia en las actividades de autocuidado y posteriormente al retorno laboral, escolar, y social.

Síntomas:

Fatiga

Este es el síntoma más frecuente referido por los pacientes que experimentan el síndrome poscovid-19 y está relacionado con el compromiso de la capacidad pulmonar y con la sensación de cansancio que genera la COVID-19 principalmente cuando se presenta en sus formas más severas.

En el proceso de rehabilitación se ha destacado la importancia del trabajo interdisciplinario, la participación del terapeuta ocupacional y el rehabilitador pulmonar para atender las necesidades de los pacientes que desarrollaron fibrosis pulmonar o persisten con dificultad respiratoria, desde el manejo de la ansiedad que sienten las personas por esta dificultad respiratoria, la sensación de ahogo y el soporte de oxigeno que deben mantener los pacientes durante varias semanas incluso meses después de la recuperación del COVID-19.

Brindar el acompañamiento psicosocial es fundamental para mantenerse tranquilos y favorecer las acciones terapéuticas del resto del equipo de rehabilitación y mantener la motivación de la persona con su recuperación y generar de vuelta el sentido de competencia con los logros del proceso.

Desde terapia ocupacional, se generan otras acciones como diseñar y modificar las actividades más básicas, modificar los tiempos de ejecución, adaptar el ambiente y las herramientas para facilitar la participación de las personas en sus ocupaciones y la educación en salud son algunas de las estrategias que se han implementado desde terapia ocupacional y con las cuales se ha logrado el manejo de este síntoma y el retorno paulatino a la autonomía en sus actividades.

Debilidad muscular

La disminución del nivel de actividad que empieza a tener una persona con el aislamiento estricto que debe cumplir, la disminución de la actividad física cotidiana, más las restricciones de movilidad en hospitalización y más aún la inmovilidad total de quienes requieren atención en UCI, genera el síndrome de desacondicionamiento físico y su severidad está relacionada con el tiempo de esta inmovilización.

Aunque la terapia ocupacional inicia su intervención en las etapas más agudas de la atención de estos pacientes, esta debilidad se mantiene por varias semanas y meses, en muchos casos generando dificultad para movilizarse y desplazarse en el hogar, pasar de la cama al baño, subir y bajar escaleras, llevar al cabo actividades como bañarse y vestirse de manera independiente, comer, entre otras.

Estrategias como la educación en técnicas de ahorro de energía, de manera simultánea con actividades graduadas y diseñadas para favorecer ese reacondicionamiento y capacidad de desempeño en las personas, así como la planeación de un tratamiento consensuado con el equipo de rehabilitación y nutricionistas, ha permitido el fortalecimiento y reacondicionamiento físico y ocupacional de los pacientes con síndrome poscovid-19.

Problemas de atención, memoria y otras funciones cognitivas

A nivel cognitivo también los pacientes han manifestado con gran frecuencia dificultades para mantener la atención en conversaciones, lecturas, reuniones etc., así como olvidos de palabras, datos importantes o cotidianos, actividades de la rutina diaria, entre otras afectaciones a sus habilidades cognitivas como la orientación temporal-espacial, habilidades de procesamiento de información y cálculo también persisten por semanas y meses después de la recuperación de la COVID-19 generando impacto negativo en los aspectos laborales y educativos de las personas.

Ante estas necesidades los terapeutas ocupacionales hemos llevado a cabo evaluaciones de tamizaje del desempeño cognitivo de las personas como medida para establecer las habilidades cognitivas más comprometidas y brindar tratamientos con estrategias de intervención y neuroprotección no farmacológica para el manejo de estos síntomas y progresión de los mismos.

Otros signos y síntomas

Es importante aclarar que, quedan otros signos y síntomas persistentes que alteran el desempeño ocupacional de las personas, como el manejo sensorial de la anosmia (pérdida del sentido del olfato), ageusia (pérdida del sentido del gusto) y disgeusia (alteración del sentido del gusto) que requieren de intervenciones específicas e interdisciplinarias que han contribuido a la evidencia científica del proceso de rehabilitación exitoso.

Finalmente, la familia y cuidadores son protagonistas en todo este proceso y cumplen un rol muy importante en la evolución y readaptación ocupacional del paciente dado que la familia es el actor principal para mantener activos los roles ocupacionales de las personas en todo este proceso.

La familia favorece las actividades educativas y las refuerza desde su entorno y mantiene el contacto con el equipo de rehabilitación como un determinante en la retroalimentación continua del plan de tratamiento.

Sin lugar a dudas la terapia ocupacional desde su enfoque biopsicosocial ha ganado espacios de intervención muy importantes, en los últimos años hemos ganado espacio y reconocimiento como profesión en contextos de alta complejidad como lo son las unidades de cuidado intensivo y con la pandemia se ha fortalecido este crecimiento.

Nos adaptamos a los requerimientos de los servicios de telesalud y telemedicina para continuar estos acompañamientos que han ayudado a tantas personas a retomar el control y autonomía de sus vidas. Es un reto para la terapia ocupacional seguir construyendo como profesión, seguir acompañando y aportando con humanidad a los pacientes y, seguir apostando al reconocimiento y consolidación de los procesos políticos en la rehabilitación.

Si estás interesado en mejorar la calidad de vida de las personas que padecen síndrome poscovid, la terapia ocupacional es tu profesión, conoce más en www.ecr.edu.co/terapia-ocupacional

 

Terapia ocupacional

 

 

 

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